Con un nerviosismo propio de
los que se introducen en un mundo nuevo, el joven escritor Miguel
Fernández presentó ante el público chiclanero su primera obra "El
señor Foster", un libro editado bajo el patrocinio de la Fundación
VIPREN.
Abrigado por las palabras de Jesús Romero, quien fuese su profesor
en Cáceres, el autor fue desglosando poco a poco el halo de misterio
que envuelve su obra, afirmando que "El señor Foster" no nació con
voluntad de ser libro, sino que fue concebido como una necesidad
espiritual.
"El señor Foster" se divide en dos partes: "El disfraz del no" y "El
disfraz del sí". La primera es una recopilación de textos realizada
tras la desaparición del protagonista, dando a conocer la psicología
del señor Foster. Y la segunda consta de una serie de cartas, donde
prosigue la indagación sobre esa desaparición. "Las páginas
iniciales reflejan la necesidad del protagonista por expandirse, por
empujar esa pared que la da sentido a la vida. Posteriormente,
Foster toma conciencia de que no puede moverla, acabando derrotado",
explica Fernández. Esa insatisfacción es la motiva que la obra vaya
entre paréntesis. "Como la búsqueda ha sido infructuosa, el libro es
como no existiese. Está en blanco", comenta el autor extremeño.
Jesús Romero destacó sobre todo el lenguaje de la obra. "El libro no
puede ser de ningún modo un retrato de obviedades, sino oscuro y
nebuluso, de manera que hasta las afirmaciones más tajantes resultan
abiertas a pesar de su contundencia", argumentó Romero de la pluma
de su antiguo alumno.
Por su parte, Miguel González comentó que con esta obra la Fundación
VIPREN volvía cumplir uno de sus objetivos, el apoyo a lo autores
noveles, abriendo además las fronteras de la entidad. "El señor
Foster" es la obra número 26 de la biblioteca VIPREN.
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